lunes, 30 de mayo de 2016

LA BICICLETA Y YO

Hacía muchos años no montaba en una bicicleta, volver a hacerlo me encantó, aunque claro Murphy no me iba a dejar descansar.  Lo primero detectar cómo utilizar un servicio de bicicleta pre – pago, luego de mucho análisis logré descifrar los movimientos necesarios para tener una.  Esto ya parecía una profecía de lo que iba a ocurrir.

Una vez montada, solo podía pensar en como diablos podía permanecer en carril “cicloruta”, sin embargo no podría imaginar que la bicicleta tendía el control sobre mi ( por eso el titulo).  Transcurridos algunos metros, frente a mi apareció un bólido, que me hizo sentir terror y al congelarme (en una bici), la gravedad efectuó su poder sobre mí y caí al piso, ante los ojos atónitos de varios estudiantes, quienes muy preocupados me ayudaron a parar, sin saber que quien estaba más lastimado no era yo, si no mi ego, que reposaba a tres metros bajo tierra.   Pero las cosas no paran ahí, pues mucha gente se sintió aterrorizada, ante mi presencia (creo que notaron que la bicicleta tenía el control), e incluso algunos liberaron el espacio ante mi paso.

Mi ego lastimado ya se estaba recuperando, hasta cuando vi que google afirmaba que mi trayecto de 1 hora, se hacía en 19 minutos.  Si esto se hablara en términos académicos diríamos que la hipótesis se invalida.  Pero de todo esto me queda la pregunta ¿A que clase de personas le toma el tiempo google?, a campeones?.


Ah, una cosa más el tiempo ha mejorado, pues ya estoy más segura, los transeúntes más tranquilos y la bici bajo mi control. ;)

domingo, 22 de mayo de 2016

PERDIDA EN ESPAÑA

Mi primera semana en España me deja grandes aprendizajes, anécdotas, descubrimientos, etc. Y digo España porque no he estado solamente en Valencia sino también en otras ciudades, donde la hospitalidad ha estado siempre presente, y debo decir mi idea preconcebida de los Españoles ha cambiado bastante, ya que los creía odiositos (no odiosos completos, jijiji un poquito nada más) y no ha sido así, los creía serios y como sin ganas de hablar y tampoco ha sido así.  Luego, ahí empecé a descubrir este bonito lugar.

Nunca me imaginé que pudiera escuchar tantas campanadas en un día, y  en el centro de Valencia las escucho a cada momento y me encantaaa! No pensé decirlo,  pero chévere que hayan tantas misas seguidas.  Caminar por la calle sin tantas preocupaciones y sin tanto pito alrededor, da vida definitivamente y esto al parecer se aplica en todos lados.

Los horarios y su anochecer tardío me tienen deslumbrada,  un día me alcanza para tantas cosas…. Pero algo que en definitiva quiero aprender es que los españoles valoran el tiempo de trabajo y el tiempo de vida, es decir no dedican sus días solo a trabajar, son productivos y también dedican tiempo para sus vidas; eso si debimos aprenderlo de ellos, pero lastimosamente nos quedamos con el modelo gringo de sentirnos culpables con el descanso y con el disfrute.  Esto hace una semana no habría pensado decirlo jamás!!!!!


Dos mensajes especiales llegaron también a mi esta semana, uno fue “Las vueltas dan mucha vida” y el otro “Perderse sin perder el rumbo”, este ultimo, el de perderse lo he practicado mucho aquí en Valencia, al principio media ciudad me ayudaba pero ya desarrollé la capacidad de perderme y encontrarme sola, así que creo que perder el miedo y mantener la mente abierta son las lecciones de la semana.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Y ENTONCES SURGE LA PREGUNTA: ¿VENDE MÁS EL MIEDO QUE EL AMOR?

Las emociones siempre han dominado de alguna manera la forma como los consumidores toman sus decisiones de compra, sin embargo últimamente  el miedo parece ser  el sentimiento que más moviliza a las masas. 

Hoy se llama Chicunguña, pero hace unos meses se llamó ébola y hace años se llamó AH1N1 y claro por tratarse de enfermedades generan miedo en la población, pero ese miedo es aprovechado por las marcas para popularizar productos que en otras circunstancias serian inútiles y por tanto no contarían con la aceptación del mercado. Así en su momento los geles sanitarios fueron impulsados gracias a la aparición del AH1N1, hoy los repelentes para mosquitos son muy importantes porque nos protegen de la picadura del zancudo que transmite la enfermedad, y aunque el repelente no es un producto nuevo, su uso se ha incrementado  gracias al miedo que genera enfrentarse a los dolores articulares y la fiebre propia del chicunguña.  Incluso en las redes sociales circula información que aumenta ese miedo con temas como que esta enfermedad es creada en un laboratorio o que terminaría generando traumas de por vida. Pero estos son solo ejemplos, pues a través del miedo se comercializan bloqueadores solares, jabones, cremas, gases pimienta, cercas, alarmas, seguros de vida y todo riesgo, vitaminas, etc.

Es cierto que las personas respondemos ágilmente a las emociones, pero hasta que punto  movilizar a las masas con miedo, puede ser una relación a largo plazo entre marca y consumidor?, que pasa cuando ese miedo se disipa?, se acaba entonces el argumento de venta?.  Esta es una reflexión importante pues si lo que se quiere es una relación duradera con los consumidores una emoción negativa como el miedo, no me va a permitir algún progreso al respecto, y es ahí donde se generan nuevos miedos, lo cual puede llevarnos a pensar en que la venta no es el producto o el servicio si no el miedo como tal; y claro como da resultado, lentamente se han ido desplazando otras emociones como el amor, la amistad y la solidaridad, que pueden generar recuerdos positivos que terminan reforzando la relación entre marca y consumidor, haciendo que se entiendan por largo tiempo y que incluso se pueda transmitir a futuras generaciones, pues finalmente lo que un día nos asustó,  no necesariamente tiene que impresionar a los nuevos consumidores.


Es por esto que vale la pena preguntarse, que tipo de estrategia  lleva la marca que represento?, pues a veces queda la impresión que no se esta construyendo futuro en las marcas, si no se esta creando reacción en el presente,  y eso a la larga no le aportará un crecimiento real al producto o servicio y obviamente no le permitirá una clara proyección para enfrentar a los nuevos consumidores.  Así las cosas, vale la pena preguntarse que se quiere si futuro o solo presente.

viernes, 14 de agosto de 2015

QUE RISA, UN FUNERAL!!!

 En menos de tres semanas he visitado dos veces una funeraria, lo cual para mí es todo un record, pues no soy amiga de las energías que estos sitios manejan.  Sin embargo tengo que aceptar que la llegada al lugar de velación despertó en mi el autocontrol que debo tener en estos lugares, pues no sé si es por los nervios, la mezcla de sentimientos o falta de cordura, lo que hace que muera de risa en unas honras fúnebres.    Y es que desde el re-encuentro con personas (porque seguro a un velorio llega más gente que a una fiesta), hasta el comentario fuera de foco, es motivo de risa.  Ahora no digo que la muerte sea motivo de risa, porque toda ella es dramática, sino que yo creo que por más dolor, aunque sea una risa se nos escapa (en mi caso el problema es crónico).

Mi última visita a una funeraria estuvo rodeada de confusiones (no sabia quien era quien, y eso que eran familia), de ejercicios de observación (las personas en un funeral son tristemente cómicas) y hasta encuentros casuales (y eso que hubo uno que no se finiquitó con éxito). 


Pero definitivamente la muerte siempre lo lleva a uno a la reflexión, pues para lo único fijo que tenemos en la vida no planeamos nada, y eso me llevó a pensar que cuando me muera no quiero ser velada, mejor que mis seres queridos inviertan el tiempo en un asado o  una tarde de té con galleticas y se rían, y si quieren pues también que lloren (jejeje).  Finalmente para mi morirse debe ser algo así como el regreso de unas vacaciones,  porque llega uno cansado pero divertido y con ganas de su casa y especialmente de su cama y su almohada;  sí,  definitivamente morirse debe ser como volver a la casa, con historias para contar y de pronto con cuentas por pagar, pero con esa sensación de volver a repetir y hasta riéndose de lo que un día nos hizo sufrir.