sábado, 21 de julio de 2018

Y AHORA QUE HAGO CON EL SAUDADE?


Hace un año terminé un proceso que aún proceso, y aunque en su momento lo escribí creo que no lo había publicado por lo complicado que se me ha hecho el post-proceso. Pero compartir siempre es una bonita forma de celebrar y por eso aquí se los dejo.

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Mucho se escribe en una tesis doctoral, mucho se escribe de una tesis doctoral,  muchos se burlan del sufrimiento del tesista doctoral y muchos otros admiran el proceso doctoral.  Pero pocas veces se habla del final del proceso, seguramente porque el proceso mismo se lleva el protagonismo, y la verdad quiero compartir lo que sentí cuando sustenté, al fin!! Mi tesis doctoral.

El 21 de julio de 2017 será inolvidable pues ese día creí que moría la tesista, moría de nervios, moría de angustia y moría de ganas porque el tiempo pasara muy rápido;  como suele suceder con los deseos que se piden desde el alma así fue, el tiempo pasó muy rápido y todo terminó.  Ese día sustenté mi tesis doctoral y daba fin a mi compañía de los últimos 5 años, a mi trinchera en los momentos de guerra, por que sea dicho de paso, en ella me refugié cuando creí que ya no podía, en ella me sumergí cuando la vida me asfixiaba y cuando avanzaba me consolé sintiendo que si era buena para algo.

El 21, 7 del 17, se quedará grabado en mi alma y corazón pues muchos me habían hablado del proceso, del “piano pesado” que era una tesis doctoral, del sacrificio total que era escribirla; pero nadie me dijo lo difícil que era soltarla y nadie me dijo lo tenebroso que era sustentarla, por eso quiero contar mi experiencia personal porque hay más que cargan pianos y hay otros que los quieren cargar.

El 21, 7 del 17 empezó soleado en la hermosa Valencia (España), era un día normal para el 99.9% de la población menos para mí, ese día madrugué, ensayé la presentación por … ya perdí la cuenta…  desayuné sintiendo que mi estomago no estaba dentro, si no que era mas bien como un hueco sin fondo.  Fui a la universidad y sentí como un silencio enorme invadía el lugar (tal vez era premonitorio, por el tema del silencio), volví a ensayar, salí a caminar y a lo lejos vi al presidente de tribunal (así se llama a la entrega de las tesis, y desde ahí ya esta uno condicionado), y el hueco que había succionado mi estomago succionó todo mi cuerpo.

Del durante (cuando presenté) no puedo hablar mucho pues tenia dormido el cuerpo y sentía que era una hoja que caía de un árbol, el proceso duró dos horas que vistas en retrospectiva fueron como dos minutos.  Claro y como pasa con los cuerpos que están catatónicos, aunque parezcan consientes, hice cosas que desde la conciencia definitivamente podían mejorar, pero recuerden que pedí al cosmos que el tiempo pasará rápido y así fue.

Una vez terminó todo el protocolo llegó el momento de estar sola, y digo sola porque ya no había tesis, no tenía trinchera, ya no había piano que cargar y mi inteligente cuerpo se dio cuenta antes que yo, por eso creo que para hacerme despertar recurrió a un ataque de sueño fulminante, el cual terminó en una pesadilla (soné que todo lo que había pasado en el tribunal era un sueño y que despertaba sin sustentar), de la que me desperté para encontrar una bella realidad.

El 21, 7 del 17  después de despertar, descubrí que la tesis si es un “piano pesado” y mi cuerpo me dolía todo de tanto cargar, los hombros y las costillas en especial me dolían como muestra del peso que habían tenido que soportar. El sueño que no cesaba me mostraba las horas que había invertido y los desvelos en donde era más fácil escribir que vivir.  Nunca nadie me dijo que esas sensaciones duraban días, nunca nadie me dijo que las mañanas siguientes sentiría un desasosiego al despertar, nunca nadie me dijo que llegar a la meta te deja preguntas y que el camino a recorrer no se ve claro. Nunca nadie me dijo del saudade que deja el no tener una tesis, esa sensación cercana a la melancolía que te deja el vacío de algo que parece mas bien un quien, porque son tantos los días compartidos que se vuelve como un miembro de tu familia, de tu vida.


Ya han pasado algunos días del 21, 7 del 17, el cuerpo empezó a dejar doler, la sensación de mal gastar el tiempo persiste y cada rato me debo recordar que no hay tesis y que puedo vivir fuera de la trinchera, aquí en Valencia parece fácil pero que va a pasar cuando llegue a Colombia y siga con el saudade?, que va a pasar ahora sin la trinchera?, me imagino que aprenderé a vivir con la nueva yo, la que ya no tiene trinchera; pero me imagino que esa también será otra historia.


sábado, 25 de noviembre de 2017


Dos fragmentos de mi tesis, dos muy importantes… uno la dedicatoria para mis hijas, mi motor.  El otro, los agradecimientos, esos que pocas veces uno le expresa a la gente y que son tan importantes, es por eso que hoy los publico.


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A Violeta y Antonia

                                                                                                                                                                           Una razón tu voz,
tu voz pequeña que lo llena todo.
MARTA GÓMEZ


  

AGRADECIMIENTOS

D
icen que las cosas menos planeadas son las que mejor ocurren, y creo que así es.  En mis planes no estaba hacer un Doctorado pero la vida me tenía reservada esa sorpresa; una sorpresa retadora,  que te deja a ratos sin aliento, o que te deja sólo en compañía de la frustración, del cansancio y a veces hasta de las lagrimas. Pero también están las ganas de terminar, las ganas de llegar, no a la meta sino al punto de partida, porque estos años me han permitido aprender que la Tesis Doctoral es el entrenamiento para una vida, esa que comienza cuando terminas la Tesis.

Agradezco a Dios por permitirme tener esta experiencia y por poner en mi camino a dos personas excepcionales que con mucho amor y paciencia me apoyaron desde el principio y creyeron en mí y en el silencio; mis directoras, Manuela Pardo y Clara Martínez, han sido fundamentales en este proceso, por eso les digo gracias, por su paciencia inagotable, por sus conocimientos, por guiarme en todo momento y por ser luz en los momentos de terrible oscuridad.

Agradezco al profesor Joaquín Aldás, por sus orientaciones y aclaraciones,  cuando parecía que nada tenía explicación.  También doy gracias a Adriana Mora, que con su amor y paciencia, no solo me apoyó, sino me dio palabras de aliento para seguir adelante.

Les doy gracias infinitas a mis hijas, Antonia y Violeta, por su paciencia y comprensión, porque a pesar de su corta edad supieron entender que habían domingos donde el juego y el descanso,  se cambiarían por  la tarea de la mamá (nombre en clave de la Tesis Doctoral en el entorno familiar).

También agradezco a mis padres, Clara y Jaime, por sus voces de aliento, por no dejarme bajar los brazos cuando creí que ya no podía más; gracias mamá por ayudarme con mis hijas, mientras atendía la Tesis.  Gracias papá por explicarme conceptos que no sabía que existían, ni como funcionaban.  Gracias familia por estar ahí y tolerar los cambios de planes por culpa de la Tesis.

Muchas gracias amigos: John, Mónica, Stellita, Connie, Marcela, Ángela, Vero, Adriana, Claudia, Jenny, Ana, Lena y Ana maría, por sus chistes, públicos y privados, porque sé que esa era su forma de animarme a seguir adelante.


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Temo que estos agradecimientos sean insuficientes, porque son tantas las personas  que me apoyaron y me animaron durante estos años, que las palabras seguro se quedan cortas.  Aún así,  sigo dando gracias porque este proceso no habría sido igual si alguno de ustedes no hubiera estado ahí para nosotras, la Tesis y yo.

domingo, 3 de septiembre de 2017

EL PROBLEMA ES QUE LA TESIS NO SE PUEDE PARIR CON CESÁREA

Solo para contextualizar, estaba total y absolutamente fatigada con la tesis, ya solo me faltaba un paso para terminar todo el proceso y entonces  en una tarde de verano en España, me siento terriblemente frustrada y hasta decepcionada.  La única forma que encontré fue escribir sobre mis emociones en el proceso de hacer una tesis.
                                              

Aunque soy madre, no tengo ni idea de qué es un dolor de parto pero si estoy segura que un parto se parece a una tesis, y claro! hay diferencias interesantes como por ejemplo:
Cuando sabes que estas embarazada eres muy feliz, tanto que se parece al día que te dicen que te aceptan en el doctorado.
Soportas las maluqueras con amor, con la tesis soportas las correcciones y si eso no tiene amor, entonces no sé como se sigue adelante.
Vas a controles constantes y ves a tu lindo bebe; con la tesis vas a reuniones con los tutores y parece que la tesis fuera un engendro.
El parto es doloroso y puede durar varias horas, la tesis es dolorosa y ese dolor te dura varios años.
Te preparas con mucha antelación para el día del parto, y con la tesis preparas con mucha antelación la presentación.
Al final del parto ya no tienes lagrimas, y al final de la tesis … TAMPOCO.
En el parto te ofrecen epidural, con la tesis añoras una epidural.
En un parto los médicos y enfermeras te dicen puja! Puja! En una tesis los tutores y colegas te dicen escribe!  Escribe!.
Cuando llega el parto crees que te has preparado lo suficiente y no es así, cuando vas a presentar la tesis … pasa igual.

Entonces, el problema es que no hay tesis sin dolor y eso es justamente lo que termina haciéndola valiosa.  Y aunque no sufrí dolores de parto si sufrí dolores de tesis, donde lloré, renegué,  me enfurecí, me sentí frustrada y hasta me sentí quedada (poco inteligente).


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Al final las tesis son como los bebes, siempre será bonitas para sus autores.